Alfombras vinílicas

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Alfombras vinílicas, una solución cómoda

Las alfombras vinílicas se han convertido en estos últimos años, no sólo en una nueva tendencia en decoración, si no que se han transformado en todo un aliado del hogar. Son un innovador complemento que nos ha conquistado por su diseño pero, sobre todo, por su fácil instalación y mantenimiento.

 

Ventajas de las alfombras de vinilo

Lo cierto es que las alfombras vinílicas destacan por todas sus ventajas y es difícil encontrarles un pero. Veamos sus principales puntos fuertes:

Los materiales:

Las alfombras de vinilo suelen fabricarse con PVC espumado de alta calidad, impreso con tintas especiales. Así se aumenta su vida útil.

No requieren instalación.

Las alfombras vinílicas no son adhesivas ni se pegan al suelo. De hecho, no precisan de ningún tipo de instalación. Tan solo es necesario desenrollarlas, colocarlas en el suelo, ¡y ya están listas! Su material gomoso se adhiere a la superficie del suelo con facilidad, asegurando que no se muevan.

Fácil mantenimiento.

Si las comparamos con las alfombras de pelo tradicionales, el mantenimiento de las alfombras de vinilo es su principal ventaja. Mientras que las tradicionales alfombras de pelo acumulan el polvo y la suciedad, las alfombras vinílicas son antialérgicas y cuentan con tratamientos anti bacterias y anti hongos. Además, como son impermeables, el agua no penetra en su interior. Así que no es necesario llevarlas a la tintorería, tan solo barrer, fregar o pasar la mopa como cualquier suelo.

Lo  único que debemos de tener en cuenta es que, para alargar la vida del diseño impreso, tenemos que evitar el uso de productos de limpieza abrasivos como la lejía, el alcohol o el amoníaco.

Su versatilidad.

Su amplia gama de diseños y colores, así como de medidas, permite adaptarlas a cualquier tipo de estancia.